Hago de las despedidas desgarros.... muchas veces innecesarios.Todo debe ser dramático. Soy incapaz de "restarle importancia al asunto" ¿qué significa esa frase? Si hay que restar es porque algo ya tiene y si tiene importancia ¿por qué habría de sacársela? Y sin embargo todos dicen que sobredimensiono las cosas .... pero justo cuando quiero pasar por alto un par de cosas me dicen que así no... que justo esa cosa es importante. Probablemente porque es importante para quien está hablando y no para quien está escuchando.
En estos días tuve una experiencia de esas que satisfacen a cualquier ser humano. Con ella, vinieron los miedos que abruman a cualquier ser humano y el hecho de saber de mi pronta partida debería haber relajado las cosas. Sin embargo, no lo hizo. Acá estoy con un nerviosismo galopante esperado que de alguna señal de vida (más verbal que el "me gusta" de Facebook) y en tensión para no ser yo el primer indígena que prenda la fogata. También está la cuestión del control. De revisar las redes sociales varias veces al día para ver qué publicó, cuándo se conectó y demases. Me prometí no obsesionarme como lo hago cada vez que una experiencia de estas características toca a mi puerta.
Al final parece que el desgarro sobre el desgarro es mi manera de vivir ¿no?

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